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About the SOA Manifesto - Spanish


Acerca del Manifiesto SOA

En enero del 2009, me encontraba participando en un taller de ingeniería sobre servicios en el castillo de Dagstuhl en Alemania. Cuando uno se hospeda a Dagstuhl, las habitaciones son deliberadamente sencillas; nada de televisión, radio y poco más que hacer que escucharse pensar. Después de la discusión de cada día, los participantes del taller tendían a gravitar hacia un area común y ponerse a platicar hasta avanzadas horas de la noche. Una de estas noches, Gregor Hohpe declaró que deberíamos armar un manifiesto, de la misma manera que la comunidad ágil había hecho años atrás.

Después de un intercambio modesto de correos electrónicos con personas como Olaf Zimmermann, Nicolai Josuttis y Cesare Pautasso, logramos organizar algunas ideas preliminares y hasta algunos borradores de interés. Pero, luego decidimos que era demasiado ambicioso para esta ocasión, y volvimos a enfocar nuestra atención sobre el resto de la agenda del taller. La idea del manifiesto se mantuvo dormida por varios meses, mientras la comunidad SOA se rascaba la cabeza alrededor de la proclamación de Thomas Manes "SOA está muerta: ¡Vivan los servicios!", que fue publicada poco después de mi retorno de este viaje.

Ya, a esta fecha, SOA tenía tiempo de sufrir de carencia de claridad y de dirección. Cada uno y su vecino parecían tener opiniones o percepciones diferentes, aunque todos estaban de acuerdo que el resultado de su adopción tendría que ser algo con etiquetas como "agilidad" y "bajo acoplamiento" y debería, claramente, maximizar nuestras sinergías y cambiar para siempre la forma de hacer negocios.

De hecho, había un esfuerzo concertado en marcha para enfrentar esta ambigüedad. Numerosos libros especializados y publicaciones habían sido publicados para documentar no solamente las nociones de la SOA, sino los detalles reales del paradigma subyacente de orientación a servicios y el estado esperado que su aplicación debería lograr. Cuando empezamos a enfocarnos en los métodos de la orientación a servicios, nos confrontamos finalmente con preguntas anteriormente sin respuestas tales como "¿qué hace realmente que un programa de software sea orientado a servicio?". Empezaron a emerger principios, patrones y prácticas, y todos trataban con los temas difíciles alrededor de la aplicación de la orientación a servicios en el mundo real. La misma arquitectura orientada a servicios se había establecido más claramente como un modelo arquitectónico distribuido con características propias.

Las siglas "SOA" ahora tenían sentido y parecía que la claridad estaba finalmente a la vista. El único problema era que no había suficiente de nosotros mirando. Y ahí es cuando entró Anne con lo que me gusta llamar su "intervención comunitaria". Durante los meses que siguieron la publicación de su blog, empecé a observar una clara división en la industria. Aquellos que sentían validadas sus creencias en que SOA no había sido más que otro remolino en el ciclo de vida del bombardeo publicitario y aquellos que lograban leer más allá de los titulares y que se daban cuenta de la advertencia para todos nosotros. Una advertencia que si no cambiábamos de curso, SOA podría en realidad morir - no por carencia de substancia o de potencial, sino simplemente por la invasión aparentemente indetenible de desinformación y confusión.

Fue gracias a este período algo caótico que decidí revivir la idea original de armar un manifiesto. La industria necesitaba liderazgo y ¿qué mejor manera de lograrlo que de lograr que los líderes pensantes de la industria se pusieran a generar una declaración formal de la visión y de los valores detrás de SOA y de la orientación a servicios? Estos pensamientos cruzaron mi mente durante mi involucramiento con el comité de programa para el 2do Simposio Internacional SOA. En el evento del año anterior en Amsterdam, yo había tenido la oportunidad de encontrarme con una variedad de expertos SOA, muchos de los cuales estaban invitados para regresar de nuevo esta vez. Parecía natural querer aprovechar este encuentro y de ahí se formó El Grupo de Trabajo " Hacia un Manifiesto SOA" (que luego fue re-nombrada como el "Grupo de Trabajo del Manifiesto SOA".

Extendí una invitación hacia quienes más estimaba en la comunidad SOA para establecer una membresía básica que empezó a crecer a medida que varios miembros recomendaron a otros. Al final, hubo veinte invitados, tres de los cuales (Jim Webber, Ian Robinson, Gregor Hohpe) no se juntaron. La composición del grupo final fue bien balanceada en la medida que menos de la mitad de los miembros pertenecían a organizaciones de productos, mientras los demás representaban principalmente a la población de los practicantes. Todos estuvieron de acuerdo que era esencial verificar la afiliación desde la puerta de entrada al entrar a las sesiones de los grupos de trabajo, puesto que se trataba de un encuentro de las mentes, no de las corporaciones.

El reto inicial consistió en establecer un proceso pragmático. Teníamos tres días de sesiones contempladas con poca oportunidad realista para discusiones previas, y además con el plazo firme del 23 octubre para anunciar el manifiesto durante el discurso de apertura de la conferencia. Nicolas Josuttis tuvo la idea de que cada miembro prepare un borrador de manifiesto por adelantado. Herbjorn Wilhelmsen organizó una serie de presentaciones cortas para iniciar las sesiones y Anne Thomas Manes refinó aún más el proceso en línea sugiriendo diferir el debate efectivo hasta después de que las presentaciones se hayan concluido. Cuando estuvimos listos, tuvimos más de 50 declaraciones de valor y 80 principios. Aquí es donde se quitaron los guantes. Durante las 48 horas que siguieron las propuestas se fueron reduciendo a seis con 14 principios, a medida que cada insumo propuesto estaba escudriñado, filtrado, priorizado y luego refinado agresivamente.

Se dieron muchas discusiones alrededor del alcance del manifiesto y el nivel al cual debería describirse. Se necesitaba transmitir un sistema de valor y principios relacionados, mientras que a la vez se mantuviera accesible a un amplio rango de profesionales TIC. Por ejemplo, tuvimos que controlar constantemente nuestro impulso de agregar definiciones para términos como "arquitectura orientada servicios" y "orientación a servicio" porque sencillamente, esto no era parte de nuestro mandato. Al final, estuvimos de acuerdo en un preámbulo ligero para suministrar un contexto global.

A medida que penetrábamos poco a poco en los principios, necesitamos recordarnos constantemente que no se trataba de los principios de "diseño" de la orientación a servicios, sino más bien de los principios "guía" para realizar los valores centrales de la orientación a servicios. Aún así, teníamos que hacer constantemente la distinción entre los principios guía y las prácticas recomendadas de la industria. Muchos de los principios propuestos eran prácticas válidas de por sí mismas, pero se consideraban demasiado especializadas, detalladas, o sencillamente fuera de alcance para la inclusión en el manifiesto. De hecho, apegarnos al alcance muy conciso y limitante del manifiesto, fue quizás nuestro mayor reto.

A medida que las sesiones avanzaron, nos empezamos a reunir en una variedad de lugares para continuar las discusiones mucho después del tiempo originalmente asignado. El plazo fatal del último día elevó particularmente la intensidad de la colaboración. Hubo todo tipo de intercambios calientes, y los ánimos también estuvieron muy caldeados cuando se entró en la última ronda de debates acerca de las opciones de formulación de algunos de los valores y principios. Pero de repente, todo cayó en su lugar. El manifiesto fue finalmente concluido minutos antes de entrar al escenario para el anuncio oficial.

Después de las ceremonias, nos juntamos una última vez para firmar copias del documento impreso del manifiesto. Había un consenso general que nuestro esfuerzo de los últimos días sobrepasaban nuestras expectativas. Sin embargo, al mismo tiempo, no había ilusión de grandeza. Entendimos como la época anterior de ambigüedad había fragmentado la comunidad. Introducir una declaración formal en semejante entorno está condenado a no poder alinearse con el ideal de todo el mundo, particularmente aquellos que se benefician de una ausencia de comprensión compartida. El significado y la relevancia de este manifiesto serán finalmente determinados por la comunidad en su conjunto y por el verdadero valor de negocio que ayude a la comunidad a realizar.

- Thomas Erl, para el "Grupo de Trabajo del Manifiesto SOA"




Traductores

Yves Chaix

Iván Alfonso Guarín V